Un premio nobel en la plaza de toros

Los libreros de la ciudad de Toro viven un fenómeno inaudito, todas las obras de Don Mario Vargas Llosa, Premio Nobel de Literatura, se han vendido como rosquillas, agotándose en pocas horas. El nobel visita la ciudad.
La expectación es máxima. Don Mario no viene a presentar su último libro, ni a dar una conferencia sobre su obra, viene a visitar la histórica plaza de toros de la ciudad porque es un gran amante del mundo de la tauromaquia.

La plaza de toros de Toro se inauguró el 18 de agosto de 1828 y es una reliquia excepcional de la arquitectura popular. Es la segunda plaza más antigua de España y ha sido declarada BIC (Bien de Interés Cultural) con categoría de monumento en el año 2008.
La casi bicentenaria plaza ha sido recientemente restaurada y su ruedo de 45,80m sirvió de inspiración para la construcción de la plaza de toros de las Ventas de Madrid.
En ella han toreado importantes figuras del toreo de todos los tiempos como Joselito, el Gallo, Lagartijo y recientemente Cayetano Rivera.
Don Mario Vargas Llosa descubrió un azulejo conmemorativo que deja constancia de su paso por el histórico coso toresano al mismo tiempo que apoyó la tauromaquia, esencia secular de la cultura española, entre grandes aplausos y vítores tanto de sus admiradores literarios como de los defensores del mundo del toro.