Una mujer pintora: Delhy Tejero

La Casa de la Cultura de Toro, acoge una exposición conmemorativa del primer centenario del nacimiento de una de las hijas más célebres de la ciudad: Delhy Tejero.
Ser artista en la primera década del S. XX no era fácil, especialmente siendo mujer.
Delhy Tejero tuvo muy claro desde niña que su vocación era la pintura. Desde muy pequeña dibujaba sin parar, modelaba con barro, e incluso llegó a pintar de colores, en sus travesuras infantiles, a las gallinas de la casa de campo de sus padres.

Por fin en 1925, después de salvar los obstáculos a los que tenía que enfrentarse una mujer de su tiempo, su sueño se hace realidad y llega a Madrid para realizar sus estudios de pintura en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando.
Becada por este centro, como alumna aventajada, realiza cursos en Florencia, París, Bruselas, Roma, bebiendo de los movimientos y corrientes pictóricas del momento.
Disfrutó en Madrid de las tertulias del famoso café Gijón y se codeó con jóvenes artistas como Dalí o poetas como Lorca y Alberti. Experimenta en su obra el realismo, el cubismo y crea el perlismo.

Su pintura es una sugestiva invitación a la hermosura y al misterio de la vida, una dualidad entre su amor a Toro y su espíritu inquieto por descubrir otros mundos, unos mundos vistos por los ojos de una mujer adelantada a su tiempo.