14 de febrero día de San Valentín

Los escaparates de las tiendas se adornan con rojos corazones, las floristerías ofertan al público sus mejores ramos de flores acompañados por pequeñas tarjetas en las que un travieso Cupido lanza sus flechas de amor. Es el día de San Valentín.

Frente al marketing, el consumismo imparable de la nueva sociedad globalizada, en la ciudad de Toro sus habitantes tienen una cita ineludible en la Colegiata.
Niños, jóvenes, gente de mediana edad y ancianos veneran en un ritual secular la reliquia de San Valentín.

La reliquia llegó a Toro gracias a Diego Enríquez, capellán del Emperador Carlos V, a quien el nuncio de Paulo III, Johannes Poggius, concedió el 26 de abril de 1545, licencia para depositarla en la Colegiata. Esta reliquia acompañó al Emperador Carlos V durante toda su vida, ya que éste sufría migraña y él, profundamente religioso, pensaba que la reliquia de San Valentín protector de los enamorados pero también de la cabeza, aliviaba sus dolores.
Actualmente el cráneo del santo obispo romano, se conserva enmarcado en una caja ovalada de plata, que fue construida en el siglo XVI y que cada 14 de febrero los toresanos veneran con gran devoción.

Cupido, caprichoso, sigue lanzando sus flechas de amor, mientras el santo Valentín nos ayuda a no perder la cabeza bajo su protección, aunque muchas veces sea difícil controlar al corazón.