La torre del reloj

Al lado de la Plaza Mayor, sobre la muralla de origen romano se levanta el Arco del Reloj, ocupando la puerta antigua de la muralla. Es una torre del siglo XVIII de piedra gris, esbelta y señorial desde la que se divisa toda la ciudad.
Encima del arco se abre la capilla del Sagrado Corazón de Jesús, al que son muy devotos los habitantes de la ciudad, y más arriba aparece un reloj circular que da nombre a la torre, conocida por todos los toresanos como Arco del Reloj.

La torre tiene una leyenda que sorprende a quienes visitan la ciudad. Para entenderla hay que saber que la ciudad de Toro está situada en una atalaya por su carácter defensivo durante la Edad Media y que el río Duero pasa a unos kilómetros de distancia de la ciudad. También es necesario conocer la fama de la ciudad por su vino tinto, un vino que se guardaba como un tesoro, en bodegas subterráneas situadas debajo de las casas del casco antiguo de la ciudad.

En el siglo XVIII en Toro, como en el resto de las ciudades europeas, no había agua corriente. Para elaborar el mortero de la torre era necesaria el agua, pero subirla desde el río hasta la ciudad era muy costoso, por ello los toresanos encontraron una solución práctica, hacer el mortero con algo muy abundante en la ciudad: el vino.
La utilización del vino en lugar del agua era mucho más económica. El hecho dio origen a una leyenda muy popular y a uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad. Tal vez por ello la piedra grisácea de la torre conserva aún en ciertas zonas un cierto color violáceo.